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Audición alternativa

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terapia natural mediante la audición alternativa

 

La audición alternativa, sincrofonía: medicina natural

 

La danza ha sido siempre no sólo una distracción sino una forma de liberación, una especie de terapia natural, una medicina natural, del sentido instintivo del ritmo, liberación que estimula diversas actividades psicológicas. Es por lo que la danza precede y acompaña a menudo, no sólo las festividades, sino también las ceremonias religiosas, guerreras y sobre todo en las prácticas del chamanismo.

Ahora bien, hace ya muchos años que nos habíamos planteado la cuestión siguiente: ¿qué ocurriría si en lugar de una danza muscular, provocáramos una danza de los órganos de los sentidos?

Dicho de otro modo, si los movimientos de la danza están compuestos fundamentalmente de balanceos regulares del cuerpo, ¿qué efectos ocasionaría la excitación alternativa de los órganos de los sentidos? Esta idea quedó sin germinar hasta nuestro encuentro con el mago indonesio Pak Subuh.

Este mago, conforme a una vieja tradición indonesia, practicaba balanceos laterales y anteroposteriores, principalmente de la cabeza, con el fin de adquirir y transmitir lo que él llama la gran fuerza de la vida, que parece ser esencialmente un poder especial del pensamiento, ligado a un trabajo rítmico del encéfalo.

Para estudiar el efecto de los balanceos sobre el sistema nervioso, tuvimos la idea de utilizar los fosfenos, es decir, las imágenes de persistencia (igualmente llamadas postimágenes) que tras la fijación de la mirada en una «lámpara fosfénica» que produce una luz natural mediante una bombilla de luz natural, subsisten al quedarse a oscuras. Sí, en efecto, miramos fijamente durante un minuto a tres metros de distancia aproximadamente, después de apagarla, tras unos segundos se forma un fosfeno.

En ese momento es posible comprobar el siguiente fenómeno que descubrimos estudiando las prácticas de Pak Subuh: si balanceamos la cabeza de derecha a izquierda, lentamente, es decir, al ritmo de aproximadamente dos segundos (uno para ir y otro para volver), el fosfeno parece balancearse con la cabeza (este hecho ha sido verificado en el centro del CNRS, en el Instituto Nacional de Deportes, en Vincennes, bajo la dirección del Doctor Jaquet). Si balanceamos la cabeza en el mismo plano transversal, lo más rápidamente posible de derecha a izquierda, el fosfeno parece quedarse fijo sobre el eje del cuerpo.

El umbral de disociación entre los movimientos de cabeza y los movimientos del fosfeno varía según los sujetos y en el mismo sujeto según su estado (por ejemplo, con un balanceo más lento bajo los efectos del alcohol). Hemos llamado «efecto Subud» a esta disociación entre los movimientos de cabeza y los del fosfeno, en recuerdo de las circunstancias de su descubrimiento. Ya que un fosfeno nos había dado tan buenos resultados, era lógico preguntarse: ¿qué ocurre si utilizamos dos fosfenos?

Construimos para dicha exploración un aparato llamado cerebroscopio, que está esencialmente formado por dos «lámparas fosfénicas» que se iluminan alternativamente a un ritmo regular y graduable. Un separador de campo permite mirar a cada lámpara con cada ojo, separadamente.

En esas condiciones, aparecen dos fosfenos. Por tanteo, descubrimos el fenómeno siguiente: si se ilumina alternativamente a un ritmo de dos segundos por lado, durante un minuto, por ejemplo, cada ojo, los dos fosfenos que aparecen a continuación no coexisten, sino que aparecen alternativamente, «no al ritmo de la iluminación», sino a un ritmo característico de cada individuo, y que es de seis segundos por cada lado como media.

El fenómeno es tanto más claro cuanto más próximo a los dos segundos por lado esté el ritmo de excitación. El ritmo de la alternancia varía desde tres segundos por lado para los niños hasta veinte segundos para las personas de edad. Una diferencia importante entre los dos lados corresponde siempre a un desequilibrio del carácter. Los vasodilatadores cerebrales aceleran ese ritmo. Podemos así controlar muy fácilmente y con eficacia, los efectos sobre el cerebro de cualquier medicamento, régimen o ejercicio físico. De este estudio ha nacido una nueva rama de la ciencia: la «cerebroscopia».

La cerebroscopia nos condujo a otro descubrimiento aun más importante: después de observar por la tarde, durante varias horas, las luces alternativas y la alternancia de los fosfenos dobles, y al acostarnos tras estos ensayos, sentíamos en todo el cuerpo una agradable sensación de relajación, que se prolongaba durante al menos la mitad de la noche. Esta sensación era similar a la obtenida por la práctica de ciertos ejercicios de yoga, pero de mayor intensidad. La idea de una relación entre los dos fenómenos era evidente. Quizá habíamos descubierto una de las claves neurológicas de las iniciaciones orientales.

Para verificar este hecho era preciso poder provocar la excitación alternativa durante períodos bastante largos sin que fuera fatigante. El oído se prestaba mejor que la vista a esta experiencia, pues es posible escuchar un sonido alternativamente a derecha e izquierda, por medio de auriculares, en el duermevela y durante el sueño.

Construimos así nuestro primer aparato de audición alternativa, tuvimos la sorpresa de despertarnos a media noche, más descansados que nunca. Sentíamos además una deliciosa sensación de relajación en los miembros, comparable a la provocada por una ligera dosis de opio.

Esta sensación era mucho más intensa por el costado en que el sonido era más chasqueante. Repetimos la experiencia en iguales condiciones, excepto por el hecho de que los sonidos eran simultáneos en vez de alternativos. No solamente nos fue imposible dormirnos, sino que el nerviosismo alcanzó rápidamente una cota intolerable. Por lo tanto, era la alternancia lo que provocaba los efectos favorables. Pudimos constatar rápidamente que llegaba incluso a producir verdaderos fenómenos espirituales y a provocar al cabo de unos días una favorable transformación del carácter.

 

Terapia natural: audición alternativa mediante sonidos alternos.  Alternófono


El alternófono es el aparato que permite la audición de un sonido alternativamente por el oído derecho y por el izquierdo.

Alternófono fue el primer nombre que dimos a este aparato durante las conferencias y publicaciones hechas poco después de su descubrimiento y su aplicación a pacientes en nuestro laboratorio de Gretz. Ese nombre se justificaba por el hecho de que provoca sincronizaciones cerebrales.

El mejor momento para su utilización es por la mañana al despertarse, sobre todo si se tiene tiempo de volverse a dormir con el aparato y quedarse en duermevela. Por la noche al dormirse, es igualmente un momento favorable, pues el estado que se crea con la audición alternativa está emparentado con el estado intermedio entre el sueño y la vigilia.

Mientras que los sonidos regulares, intensos y simultáneos en los dos oídos enervan al sujeto hasta el punto de ser intolerables, los mismos ritmos con audición alternativa, no solamente no perturban el sueño, sino que incluso lo vuelven más reparador. Nos despertaremos una, dos o tres horas después del comienzo de la experiencia con una sensación de saturación. Procedemos a quitarnos el aparato y volvemos a dormirnos, para pasar una noche mucho mejor. El sujeto debe estar en un lugar muy silencioso pues los ruidos escuchados simultáneamente por los dos oídos rompen la onda cerebral particular debida a la audición alternativa, sobre todo si son regulares, como por ejemplo los de un reloj.

Efectos observables en una sola sesión de la terapia natural mediante la audición alternativa


Relajación

Es el efecto más regularmente constatado. Esta relajación es espontánea.
Es más profunda que la obtenida por cualquier otro método. Está muy relacionada con la duración del sonido del chasquido, o claqueteo, que debe ser tan seco como sea posible y destacar en intensidad sobre el zumbido, cuyo final delimita.

Vacío mental

Este vacío mental provoca un reposo espiritual. Ofrece la particularidad de no necesitar ningún entrenamiento previo. Muchos sujetos notan la imposibilidad de mantener voluntariamente un pensamiento en el campo mental durante la primera parte de la sesión. En general no ocurre lo mismo al final.

Euforia

La experiencia es siempre agradable y crea una felicidad de naturaleza particular. Esta euforia está igualmente muy relacionada con el claqueteo, hasta el punto de que si éste es más fuerte por un lado, la mitad del cuerpo de ese lado se ve invadida a veces de una sensación deliciosa (que recuerda lejanamente a la producida por los opiáceos). Sin embargo, se necesita la alternancia para provocar esta euforia, pues con excitación sonora simultánea, el sonido es tanto más intolerable cuanto más claqueteo haya.

Optimismo

Se observa, bajo la influencia de la audición alternativa, observamos que ciertas preocupaciones nuestras son exageradas, que los defectos de las personas que nos rodean son mucho menos importantes de lo que imaginamos. Por el contrario, se descubren cualidades que habían pasado inadvertidas.


La idea impuesta

Con bastante frecuencia, durante el vacío mental, sobreviene un fenómeno especial que hemos llamado «idea impuesta», fenómeno diferente a las alucinaciones patológicas pues el sujeto no las confunde con el mundo exterior. Es diferente igualmente de las alucinaciones hipnagógicas (fenómeno fisiológico que consiste en visiones durante el duermevela, muy breves, muy precisas y de las cuales el sujeto no halla relación con su psiquismo), pues en lugar de ser breves y en relación aparente con el intelecto del individuo, duran a veces un cuarto de hora o más, y poseen un gran valor simbólico. Parecen tener relación con los fenómenos de orden místico, pues van acompañadas frecuentemente de sensaciones de revelación.

El sujeto puede comprobar en los días siguientes que esas «ideas impuestas» constituyen la revelación del tema de meditación que le conviene a su naturaleza: piensa en ello con placer en el transcurso del día y se agarra incluso como a una tabla de salvación en medio de las dificultades de la existencia. No hemos hallado nunca dos veces la misma «idea impuesta» en dos sujetos diferentes. Pero tienen sin embargo ciertas características que se repiten a menudo: son luminosas, rítmicas, surgen bruscamente en la conciencia de forma inesperada, acompañadas de una sensación especial, casi táctil. Da la impresión de que se pudiera tocar a distancia la materia de la que están constituidas.


Aumento del número de alucinaciones hipnagógicas

Por ejemplo, un sujeto que presenta dos o tres alucinaciones hipnagógicas al año, podrá constatar la aparición de una docena durante una sesión practicada mientras se adormece. No hay que pensar que sea solamente porque el claqueteo despierta al sujeto al comienzo de un sueño, pues es con ciertos ritmos precisos como se desencadena ese cine interior.

Aumento de la luminosidad de las imágenes mentales

Incluso en las imágenes formadas voluntariamente en estado de plena vigilia, durante la sesión, se nota a menudo una sensación de iluminación más viva.

Modificación del sentido del tiempo

En general, antes de la primera sesión, el sujeto teme que pueda resultar aburrido el escuchar durante una hora un sonido monótono. Pero cuando se le advierte que la hora ha pasado, exclama a menudo ¿ya?, el tiempo transcurrido le ha parecido corto.

Modificación del sentido del espacio


Por momentos, sobre todo en el duermevela, la sensación de «hueco» del espacio circundante parece más viva y el pensamiento moldeado en ese hueco parece materia que pueda tocarse a distancia. Este efecto puede parecer extraño, pero por el contrario, se explica bastante bien por la acción de la audición alternativa sobre los canales semicirculares del oído interno, sede principal del sentido del espacio. Esos son los hechos observados más a menudo. Otros son más raros, pero sin embargo, han sido constatados en numerosos individuos. Los hemos clasificado aquí, aproximadamente por orden de frecuencia.

Transformación del sonido en palabras

A veces, el sujeto deja de oír el sonido del aparato, pero cree escuchar palabras. Algunos sonidos rítmicos bilaterales, como el ruido de un tren, producen en unos pocos sujetos una asociación de ideas con una palabra. Aunque ese fenómeno es relativamente raro y poco intenso.

Aquí, se trata de una transformación y no de una asociación. Reviste un aspecto casi alucinatorio en sujetos normales. Sólo su inteligencia les permite recordar que se trata de un sonido y no de una palabra materialmente pronunciada. El psicoanálisis de esas palabras es, por cierto, muy instructivo.

Utilización de la audición alternativa para la autosugestión


Existe una etapa intermedia entre el fenómeno clásico del tren, evocado más arriba, y la alucinación auditiva que reemplaza a veces a la audición alternativa: es extraordinariamente fácil de asociar voluntariamente de una a cuatro palabras a los sonidos alternativos.

La repetición puede continuarse sin el menor esfuerzo, siendo incluso muy agradable. No hay nada en común entre esta experiencia hecha con audición alternativa y la misma, intentada con cascos normales. En el primer caso, existe un deseo de continuar; en el segundo, el esfuerzo se vuelve rápidamente fastidioso y el sujeto lo abandona rápidamente.
De este modo, la audición alternativa permitirá dar a la autosugestión un impulso que jamás se hubiera esperado. Hay que repetir una palabra con cada alternancia, o para las palabras demasiado largas, forzarla sobre cada lado; pero es preciso recortar la frase de tal forma que las mismas palabras caigan siempre sobre el mismo lado.

Modificación del caos visual

El caos visual (sensaciones luminosas de origen fisiológico que persisten en la oscuridad) se aclara. Este hecho es un signo de la difusión de la excitación auditiva a las zonas visuales. A menudo aparece una banda horizontal brillante en ese caos. Parece estar constituida por un movimiento unilateral y no alternativo, como el sonido de un río que fluye. Surge hacia el minuto veinte.

Alternancia auditiva

A veces se presenta un fenómeno emparentado al que hemos llamado «alucinaciones negativas», en el cerebroscopio: teniendo en cuenta que la alternancia sonora del aparato es del orden de un segundo, el sujeto cesa de oír ese sonido por un solo oído durante un lapso de tiempo más bien largo, del orden de veinte segundos, después del otro oído durante un lapso igual. Este extraño fenómeno se reproduce durante varios minutos.

Alternancia de los pensamientos complementarios

El fenómeno anterior parece reproducirse en el dominio del pensamiento, bajo una forma de enorme interés, sobre todo en la historia de las religiones. En muchas de nuestras ideas, a cada concepto le corresponde un concepto opuesto, formando ambos una pareja: por ejemplo, el nacimiento y la muerte, el pasado y el porvenir. La experiencia en audición alternativa nos enseña que parece como si en dichas parejas, uno de los conceptos estuviera más ligado a un hemisferio y el concepto complementario al otro.

El aumento de la polarización de los hemisferios provoca la acentuación de la polarización de los conceptos emparejados. El resultado es una dualidad del pensamiento más acentuada de lo normal, bajo el influjo de la audición alternativa. Esta dualidad no deja de recordarnos a la de ciertas religiones, en particular la religión zoroástrica.

Visiones

En ocasiones, en el vacío mental creado por la audición alternativa, surgen alucinaciones hipnagógicas, que son entonces más bien verdaderas visiones. Por supuesto, la relación con los fenómenos místicos es aquí evidente. Este resultado no debiera extrañarnos desde que conocemos las experiencias de privación sensorial del doctor Shurley: ha observado que basta privar a un sujeto de toda excitación sensorial durante varias horas para que presente alucinaciones o visiones (véase Le Soir Illustré, de Bruselas, nº 1521, del 17 de agosto de 1961). Aquí es la privación de pensamientos, o vacío mental, provocada por la audición alternativa lo que favorece las visiones.

Sensación de corriente


El sujeto tiene a menudo la sensación de que corrientes, calientes o frías, o como ligeros escalofríos, recorren su cuerpo.
Este hecho se debe probablemente al aumento de la polarización de los hemisferios, lo que genera corrientes neuroeléctricas en todo el cuerpo, de tensión muy superior a la normal.

Detección de órganos enfermos

En algunas ocasiones durante la sesión, una sensación particular atrae la atención del sujeto sobre un órgano, y un examen posterior revela que dicho órgano estaba enfermo sin saberlo el sujeto. Esto puede explicarse por las corrientes que acabamos de describir, pues son ligeramente conscientes. Un órgano enfermo puede modificar su simetría, incluso focalizar dichas corrientes, fijando la atención del sujeto sobre dicho órgano.

Alivio momentáneo de diversos trastornos y a veces de dolores agudos

1. Algunas migrañas desaparecen inmediatamente con los efectos de la audición alternativa. Excepcionalmente, algunos sujetos, por el contrario, presentan desde el comienzo de la experiencia una congestión de las conjuntivas, con un comienzo de migraña. En otros sujetos, la misma congestión aparece de forma más o menos marcada, hacia el fin de la sesión. Se debe interrumpir la experiencia en cuanto comience dicha congestión, pues anulará los buenos efectos de la sesión.

2. Puede ocurrir que una vista débil mejore súbitamente tras los primeros segundos de audición. No debe extrañarnos pues sabemos que la alternancia auditiva actúa, a veces fuertemente, sobre la circulación ocular. Cuando ocurre este agradable fenómeno, constituye una indicación terapéutica y podemos aconsejar al sujeto el uso regular de vasodilatadores capilares.


3. Algunos problemas circulatorios y accesos de asma han sido cortados inmediatamente por el alternófono; así como los accesos de tos en las bronquitis agudas (pero los problemas vuelven al cesar la audición).

4. Algunos insomnios rebeldes.

Demostraciones públicas

Puede parecer muy arriesgado intentar demostraciones públicas del alternófono, aunque normalmente basta una sesión de una hora en un lugar tranquilo, para obtener experiencias convincentes con cierta probabilidad.

Las demostraciones que he efectuado, tanto en el Concurso Lépine de 1963, como en el Salón Internacional de los Inventores de Bruselas, en 1964, me han permitido depurar una técnica que da al menos dos posibilidades de cada tres de conseguir experiencias sensacionales, en medio de una multitud.

Para una demostración pública, primeramente se debe evitar elegir personas de edad. Parece que los enlaces interhemisféricos, al estar menos vascularizados que otras regiones del cerebro, están más dañados por la edad (un fenómeno análogo ocurre en los cartílagos con los reumatismos). Se precisan algunas veces, varias semanas de práctica para lograr resultados en personas de edad.

Por el contrario, no hay que rehusar a los escépticos ni a las personas muy raras que tratan a priori de ponernos en ridículo. Son en principio tan sensibles como los demás y el efecto sobre el público resulta más convincente.
Si alguien se aleja del alternófono porque se jacta de pensar ya demasiado y no quiere una máquina para pensar más, colóquele los auriculares. El efecto de vacío mental generalmente es inmediato en los sujetos con espíritu agitado, lo que les procura la calma y el dominio al que aspiraban y no llegaban a obtener por sí mismos.

Es muy recomendable escoger niños de dos a cuatro años. Es un período en el que el niño es extraordinariamente sensible al fenómeno. Buscaremos pues entre la gente, a un niño cansado por la visita que le han impuesto sus padres; visita que él piensa que no es para su edad y lo manifiesta ruidosamente…

Con la audición alternativa, súbitamente, se calla y toma inmediatamente una actitud y un semblante característicos: espalda curvada, brazos ligeramente separados, cabeza baja, pero los ojos mirando al cielo, se queda inmóvil. Es la crisis de hiperatención. Siempre aparece alguien que pregunta qué se le hace escuchar al niño, para que le preste tanta atención. Explíquele entonces que solamente le hemos puesto el aparato para desarrollar su atención. El efecto sobre el público es excelente. Se obtienen igualmente excelentes resultados con los jóvenes de unos quince años.

Proponga a uno de ellos ayudarle a grabar en su memoria, por ejemplo, una fórmula matemática que no quiera olvidar. Pida al sujeto que escuche un ritmo, ponga el claqueteo sólo, con un ritmo de un segundo por lado, vigile que el sujeto respire normalmente sin crisparse y pídale que escuche el sonido atentamente, sin hacer esfuerzos de concentración. Después acelere progresivamente el ritmo del claqueteo. Pídale igualmente que le avise cuando le parezca un ritmo agradable. Vigile su cara. A menudo, se relajará cuando pase por un cierto ritmo, o incluso le asomará una sonrisa eufórica. El sujeto le avisará, a veces espontáneamente, que ese ritmo le resulta agradable. Continúe un momento con dicho ritmo y después acelere más. Se puede repetir dos o tres veces esta secuencia.

El claqueteo solo, a un ritmo rápido, con aceleración progresiva, provoca un choque neurológico que parece sensibilizar fuertemente el cerebro por el efecto de la alternancia y permite disminuir considerablemente el lapso de tiempo necesario para obtener resultados en las experiencias posteriores.

Una vez obtenido el «alternochoque», coloque el acelerador a un ritmo de aproximadamente un segundo por lado. Busque en esa región un ritmo que agrade al experimentador, después hágale repetir la fórmula que desea recordar, dejando que el pensamiento se armonice con el ritmo del alternófono. En general, en tres o cuatro minutos el sujeto reconoce que su pensamiento fluye con mayor facilidad que de costumbre, que su nitidez aumenta y parece grabarse más profundamente en la memoria.

 

Efectos observables tras varias sesiones consecutivas

Tras algunas sesiones, el sujeto aprende a usar mejor el aparato. Sabe descubrir rápidamente los ritmos que le permiten fijar su pensamiento y que le provocan los fenómenos. La intensidad de los efectos varía mucho según las sesiones. A menudo, la primera es muy convincente y las siguientes menos. Si continúa, los efectos se manifiestan de nuevo. Aprenden a aplicar la alternofonía a diversas circunstancias de la vida. Por ejemplo, lo emplean al comienzo de la noche y el sueño se ve muy mejorado. Otros ponen el aparato en su oficina y lo utilizan durante algunos segundos cada vez que deben tomar una decisión, pues el núcleo esencial de los problemas les surge con mayor claridad.

Uno de los efectos más importantes, tras algunas sesiones, es el enriquecimiento del tema de meditación: las «ideas impuestas» que surgen en la primera sesión vuelven, pero asociadas a nuevos conceptos, incorporados al concepto central y completándolo.

Este proceso es el mismo de las mentes creativas: Newton, Einstein o Goethe retomaban sin cesar el mismo tema de meditación y lo completaban con elementos nuevos. Esta evolución del pensamiento creativo es opuesta al pensamiento didáctico al uso, necesario para el éxito en los exámenes, y que nos obliga a aprender conocimientos escritos más o menos bien ligados entre ellos. Por el contrario, varias sesiones consecutivas de audición alternativa hacen entrar en actividad el mecanismo creativo del espíritu.

 

 

Sobre nosotros

El Doctor Francis Lefebure es el creador del Fosfenismo.

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